La tímida primavera de la floricultura

El creciente envío de plantas ornamentales al extranjero, de un lado, y el sostenimiento de la producción y exportación de la flor cortada, de otro, son los factores que explican el auge de esta actividad en el Archipiélago.

El traslado de numerosas compañías a otros países, como Kenia, Etiopía, Colombia o Ecuador que presentan costes de elaboración y de transporte inferiores a los que ofrece Canarias, condujo a la asfixia a esta actividad. Ahora, tras nueve años encadenando caídas en la exportación, el subsector respira aliviado por el leve repunte registrado.

El director gerente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (ASOCAN), Antonio López, apunta que, a falta de conocer los datos de las exportaciones a la Península, los resultados obtenidos en los envíos de las plantas ornamentales al extranjero crecieron un 23,3% con respecto al año anterior, al pasar de los seis millones a los 7,4. Un incremento, además, que confirma la tendencia alcista que experimenta este mercado desde 2014.

La situación es diferente en la parcela de la flor cortada, a la que le cuesta más retomar el pulso tras la fuerte caída de los últimos años. En 2015, las ventas al exterior alcanzaron los 1,27 millones, 20.000 más que un año después. la moderación de la caída se debe en buena medida a la creciente apuesta de los floricultores por las proteas. No en vano, éstas acapararon casi dos tercios de las exportaciones realizadas por los floricultores del Archipiélago en el mercado de la flor cortada.

El cultivo de proteas está implantado principalmente en La Palma y Tenerife, con 30 y 15 hectáreas, respectivamente. Holanda es el principal mercado receptor, punto desde el que luego se distribuye a diferentes zonas de la Unión Europea.

En el municipio gran canario de Santa Brigida Tomas Van de Walle es productor de proteas desde finales de los años 90. Asegura que el mercado de la flor exótica «no ha dejado de crecer», aunque no lo haga de forma exponencial. Eso sí, apunta a que durante la crisis se produjo un retroceso en cuanto a precios y  ventas. Indica, Así mismo, que el mercado locas es insuficiente para absorber la producción, ya que las compras las realizan principalmente los hoteles. Los particulares, afirma, no se decantan por ese tipo de flores, algo que beneficiaría a los productores por el ahorro en los costes de transporte.

La floricultura toma carrerilla de nuevo y, a partir de ahora, espera escribir una historia como cultivo alternativo al abandono de tierras.

 

FUENTE: LA PROVINCIA