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Floragard: Diseño de un Cottage garden o jardín inglés

Floragard: Diseño de un Cottage garden o jardín inglés

Con un cottage garden podemos evocar el acogedor encanto inglés de los siglos pasados. Los jardines ingleses, con esa riqueza en flores y exuberancia son un sosiego para los observadores como para los propietarios, ya que gozan de cosechas abundantes en verano y en otoño.

Los cottage garden siempre fueron los huertos de la gente sencilla. Los que conocen la esbelta belleza de una col o las bonitas flores moradas de una berenjena saben cómo realzar la belleza de un jardín.

Rosas, los adornos de Inglaterra

Aun si todavía no nos atrevemos con las rosas, si diseñamos un jardín ingles nos tenemos que atrever sin duda a dar este paso, ya que no es tan difícil contribuir a mantener la reputación de esta bella flor. En los jardines ingleses, las rosas suelen estar en la entrada y lucirse en espalderas, aunque también se planta en setos o jardineros.
El típico cottage garden hospedaba también en sus tiempos colmenas de abejas cuyos huéspedes no solo polinizaban las flores, sino que en la vegetación tan espesa, iban revoloteando de flor en flor para más tarde deleitar a todos con un regalo muy dulce.

Un mar de flores todo el año

En primera instancia, el jardín inglés se caracteriza por ser un jardín práctico que nos proporciona hortalizas, frutas y hierbas aromáticas y al mismo tiempo sigue la máxima de que cualquier hueco libre del jardín se tiene que llenar con flores bonitas, para eso no existen normas. Lo bonito es simplemente lo que nos guste.
En un jardín inglés clásico no pueden faltar clemátides, espuelas de caballero, digitales, onagra, iris, amapolas, dalias, iris, lupinos, caléndula, violetas, margaritas y nomeolvides además de hierbas aromáticas que también florecen. Por último, todas las plantas bulbosas como cebollas, ajos, tulipanes así como cebollas de flor púrpura, alchemillas y alquilegias.

Una cabaña o cottage es lo que no nos puede faltar

La palabra cottage hace referencia a una cabaña sencilla que se construía en su mayoría con piedra natural o ladrillo, y alrededor del cual se encontraba el cottage garden que fue lo que dio nombre a este tipo de jardín. Por supuesto, no todo el mundo puede tener una cabaña, pero con un par de trucos se puede dejar ver el encanto de las casas campestres, porque la clave es que sea acogedor.

Podemos conseguir unas notas de estilo, por ejemplo, si se combinan bonitas paredes de ladrillo o piedra con plantas trepadoras exuberantes que le dan a todo esto una expresión salvaje y romántica, al igual que en los cuentos ingleses de hadas y duendes. Vamos a dejar las grietas y hendiduras de la pared, para que pueda instalarse pequeña flora típica como musgos y líquenes para que nos brinden la pátina necesaria.

Adornos naturales y modestia

A la hora de decorar los jardines a la inglesa, necesitamos ante todo un don para las flores. Dado que muchos de las variedades nacionales son anuales o bienales, puede variar el diseño de muchas maneras.
Podemos logar algunos toques adicionales con decoración en el reborde del parterre, enrejados y elementos decorativos de materiales naturales como trozos de madera, parras y setos. Lo principal es que sea exuberante, ese es uno de los lemas principales del jardín cottage.

Podemos señalar los caminos del jardín con canto rodado o con ladrillo si lo queremos hacer más sofisticado. También son habituales los ladrillos colocados en point de hongrie.

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